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Actualidad Verano 2018: ¿será otro de incendios devastadores?

  • En lo que llevamos de 2018 se han contabilizado más de 2.500 incendios en España, prácticamente la mitad que los del año pasado por estas fechas.
  • Durante los primeros cinco meses de 2018 se han quemado 8.643 hectáreas de superficie.
  • Las comunidades más afectadas por los incendios han sido las del noroeste peninsular.
  • Este verano arranca con menos incendios, pero a medida que avance la estación y lleguen días de intenso calor y viento aumentará el riesgo de que se produzcan.

En 2017 entre enero y mayo se produjeron 6.140 incendios. Este 2018 en el mismo periodo llevamos 2.563.

El 2017 fue un año para recordar por los devastadores y trágicos incendios forestales registrados en muchas zonas de la península Ibérica, pero ¿cómo podría ser el 2018 ahora que nos adentramos en los meses de máximo riesgo?

Los datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) para el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2018 son menos alarmantes que los registrados el año pasado en el mismo periodo. Se han calcinado 8.643 hectáreas de superficie (en 2017 se calcinaron más de 28.000), y de momento solo ha habido 1 incendio de más de 500 hectáreas cuando en 2017 hubo 6.

Datos de MAPAMA

En 2017, tras una primavera lluviosa, fue apareciendo vegetación en abundancia seguida por los intensos calores de junio. Las olas de calor primaverales, secaron un gran volumen de vegetación rápidamente y favorecieron la proliferación de incendios forestales durante el inicio de la temporada. Destacan el de Portugal y el del Parque Natural de Doñana en Huelva. En global durante 2017, la comunidad más afectada fue Galicia, donde solo durante el mes de octubre se consumieron 49.000 hectáreas de algún tipo de vegetación.

En lo que llevamos de 2018 se han contabilizado más de 2.500 incendios en España, prácticamente la mitad que los del año pasado por estas fechas

Atrás han quedado años especialmente activos en incendios como 2012 o 2017, pero este 2018, aunque las cifras de incendios de momento son inferiores, preocupa y mucho. Desde febrero las precipitaciones han sido constantes con cantidades muy por encima de la media en bastantes zonas de nuestra geografía. Eso, se traduce en una enorme cantidad de vegetación que tarde o temprano, dependiendo de las condiciones meteorológicas, podría ser pasto de muchos incendios de dimensiones variables.

Datos de MAPAMA

En estos primeros compases del verano no hay olas a de calor a la vista como ocurrió en 2017, pero el verano es largo y el intenso calor, los fuertes vientos o incluso una simple tormenta seca podrían desatar algún incendio. Una vez se empiece a secar toda la vegetación que ahora cubre amplias zonas de España, el riesgo de que aparezcan y se propaguen las llamas irá aumentando. Es posible que junio o incluso julio no sean meses tan problemáticos, pero de llegar periodos secos y muy calurosos como es habitual, sobre todo durante la segunda mitad de julio y la primera de agosto, la recta final del verano podría ser explosiva.

Este verano arranca con menos incendios, pero a medida que avance la estación y lleguen días de intenso calor y viento, con tanta vegetación, aumentará y mucho el riesgo de que se produzcan

Pero naturaleza aparte, en España aún queda mucho por hacer en lo que a prevención de incendios se refiere. Para empezar, el abandono rural es cada vez mayor. Esto supone una acumulación de vegetación descontrolada cuya gestión no se contempla debidamente por parte de la mayoría de comunidades autónomas.  Por eso, cada vez es mayor el número de grandes incendios forestales con desalojos masivos, pérdidas cuantiosas y fallecidos. No solo se trata de tener medios para la extinción, sino gestionar mejor la prevención. Todos los años son importantes y especialmente aquellos como este 2018, en el que aún estamos a tiempo de reducir la gran cantidad de vegetación que en unas semanas podría ser pasto de muchos fuegos.

La prevención tarea pendiente en muchos entornos de España a la hora de reducir el número y magnitud de incendios forestales.

España, como muchos otros países de clima Mediterráneo situados en una zona de transición climática hacia un clima más árido, tenderá, con el paso de los años, a ser un país en el que el riesgo de incendios sea mayor. El aumento del número de olas de calor, la reducción de las precipitaciones o el aumento de los episodios de vientos intensos, son solo algunos de los cambios climáticos que ya se están dando con más frecuencia y con los que vamos a tener que lidiar más aún en un futuro. Todos ellos ayudan a iniciar y propagar incendios y por ello, necesitamos concienciar debidamente a la población sobre el riesgo, la prevención y la actuación especialmente en aquellas zonas más vulnerables. El resto de lo que podemos hacer para evitar estas catástrofes naturales y humanas, está en gran parte, en manos de nuestros políticos.

Para reducir los incendios es fundamental difundir información a la población sobre como actuar en nuestro entorno cuando se usa fuego.