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Cambio climático El Polo Norte 20 grados más cálido de lo normal

  • La temperatura del polo norte está 20 grados por encima de la media habitual. 
  • La cobertura y espesor de hielo está muy por debajo de los niveles de otros años.
  • Con los niveles de hielo presentes en actualidad el deshielo en 2017 podría ser histórico y los efectos sobre el clima terrestre notables. 

VÍDEO: ASÍ SE DESHACE EL ÁRTICO DESDE 1984

Los escépticos del cambio climático y en concreto del calentamiento global de nuestro planeta, deberían tomar buena nota de los datos que van llegando en esta recta final del otoño desde el remoto polo norte.  Por estas fechas, el sol deja ya de asomarse por el horizonte, la noche es casi perpetua, el frío se va intensificando, y el océano se va congelando en su totalidad. Eso por lo menos es lo que debería ocurrir, pero lo del frío y el hielo cada vez se da con menor frecuencia y este 2016 parece que bastante menos que otros años.

2016 ha sido un año de récords para el polo norte, por una parte, el hielo que cubre la región es mucho menor tanto en extensión como en grosor y las temperaturas son alarmantemente elevadas con valores 20oC por encima de la media. De hecho, el vórtice de aire frío que normalmente aparece sobre el polo se ha desplazado a la zona de Siberia, una anomalía que ha llamado mucho la atención a la comunidad científica.

Científicos midiendo las condiciones del hielo en la región del ártico. Este 2016 la extensión y el espesor del hielo ha alcanzado mínimos históricos.

También llama la atención la cobertura de hielo a estas alturas del otoño cuando ya estamos a un mes de arrancar el invierno. Los valores medidos por el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de EEUU arrojan los valores más bajos jamás medidos por estas fechas, y aunque el océano si se está congelando, lo hace a un ritmo mucho más lento que otros años. 2012 ya fue un año significativo en cuanto a la escasa cobertura de hielo, pero este 2016 acabará arrasando con los valores registrados hace 4 años.

Anomalía de temperatura en superficie del jueves 17 de noviembre de 2016. Valores de +20C en la región del ártico.

Este es ya el segundo año consecutivo en el que se registra una anomalía tan positiva de temperatura en la región del polo norte. Los primeros estudios sobre esta nueva señal de calentamiento global relacionan las temperaturas elevadas con el descenso de la cobertura de hielo sobre el océano, pero también con una configuración de la corriente de chorro diferente que ha estado transportando de aire más cálido y húmedo de latitudes inferiores a la región polar. Esta corriente de corro habitualmente tiene una circulación marcada de oeste a este, pero últimamente empieza a ondular mucho más con una circulación más dirigida de norte a sur y viceversa.

Extensión de hielo sobre el ártico comparado con el 2012 y la media de 1981-2010. Destaca el dato reducido de este año respecto a los históricos del 2012 cuando el hielo alcanzo su mímina extensión.

Lo que más preocupa a la comunidad científica sobre esta anómala configuración atmosférica con temperaturas mucho más elevadas de lo normal, no es que se produzca puntualmente, eso puede ocurrir, pero sí que se prolongue tanto como lo está haciendo y que en lugar de ir remitiendo a medida que se acerca el invierno vaya aumentando. No solo el aire está mucho más cálido de lo normal, hay algunas zonas del océano ártico donde las temperaturas del agua están 16 a 17oC por encima de la temperatura media, una locura para muchos científicos que llevan años estudiando esas aguas y el clima de la región.

Anomalías de la extensión de hielo en el hemisferio norte durante los meses de octubre desde 1979 a 2016. Este año con diferencia tenemos menos hielo.

Parece claro que las elevadas anomalías positivas de temperatura que se registran estos días en el polo norte tienen mucho que ver con la falta de hielo sobre la superficie del océano y con las temperaturas más elevadas que este presenta. El océano tiene mucha más energía que antaño y mientras no consiga deshacerse de ella va a ser complicado que volvamos a tener un océano helado como el que estamos acostumbrados a ver por estas fechas. Con tan poco hielo a estas alturas del otoño y con el invierno a la vuelta de la esquina, todo apunta a qué en 2017, el deshielo del ártico cuando llegue la primavera y el verano podría ser histórico.

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  • En los siglos XII y XIII, no había 7000 millones de persones habitando el planeta, y aunque hiciese más calor en Europa, no quiere decir que en el polo Norte la cobertura de hielo fuese tan escasa como la que hay ahora. Períodos de calor y pequeñas eras glaciales ha habido en el planeta sin tener nada que ver con el calentamiento global, pero en esta época de la historia, la cosa cambia radicalmente. Primero, porque cada vez los veranos son más calurosos y aunque en principio esto puede ser bueno para la agricultura, no olvidemos una cosa. España por su situación geográfica es un país donde se dan muchas sequías según la zona. Con el cambio climático, estas sequías aumentan en duración e intensidad, pero lo peor es que cuando después se dan precipitaciones, éstas caen con mucha intensidad, en forma de granizo en ocasiones, lo que ha provocado daños en las cosechas. Segundo, cada vez en Europa la gente se dedica menos a la agricultura, porque las ayudas que se reciben son cada vez menores y porque el gasto que conlleva es mayor que el beneficio que reporta y por el abandono de vivir en la zona rural a cambio de vivir en entorno urbano, así que de poco serviría ahora que cada vez hiciese más calor en beneficio de la agricultura. Tercero, las enfermedades, como la peste u otras no son consecuencia del frío, hay más enfermedades y plagas que son provocadas por el calor. Los esquimales no se resfrían, porque en el polo no hay virus a esas bajas temperaturas. Los resfriados se cogen porque la gente no se cuida y se somete a cambios bruscos de temperatura. Y las plagas, sobretodo en la agricultura se dan con el calor. En este país tenemos un gran problema con el agua, y el calor acrecenta ese problema y no nos beneficia en absoluto. No olvidemos el problema del agua que hay para regar en el Levante, que en lugar de eso, para regar, se emplea para regar campos de golf, muy productivos sin duda, pero no para comer, si no para llenar los bolsillos de algunos. En el siglo XII y XIII en España no éramos 45 millones de personas, en el siglo XXI sí, y desde luego la agricultura no da para tanto por mucho calor que haga. El problema de que haga frío y se gaste en calefacción no es comparable sin duda a que haga calor y se gaste en aire acondicionado. Que se lo pregunten a nuestros abuelos o bisabuelos como vivían con los inviernos tan duros que había no hace tanto. Pero que se lo digan a los futuros hijos o nietos que vivirán con veranos de más de 40 grados pero no es lo peor de día, si no las noches tropicales en las que es imposible conciliar el sueño y si no se duerme no se produce y no se puede llevar una vida completamente normal. A lo mejor el calor para paises como Francia, Alemania y nórdicos les puede beneficiar, pero países como España, Grecia e Italia por ejemplo ya te digo yo que se verían muy perjudicados. Ah, y si el frío trae hambruna, que se lo digan a los habitantes de países de Africa a ver si el calor les da de comer. Un saludo.

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  • Siendo sinceros un calemtamiento del planeta (auspiciado por la carbonización y sus pretensiones económicas…) no nos va a venir nada bien..
    Para empezar no podemos hablar del óptimo climatico medieval ni de las hambrunas que trajo la pequeña edad del hielo…, simplemente porque ayer no es hoy en muchos sentidos (no solo la temperatura influía, hay muchas mas variables; la tecnología y las comunicaciones comerciales son, entre otras, importantes).
    En resumidas cuentas, opino que a España en particular le afectará muy negativamente. Recordemos que la mayor parte del territorio español está catalogado como semiárido, por lo que el aumento de las temperaruras junto con años poco lluviosos tenderá a incrementar la perdida de tierras de cultivos por falta de recursos hídricos.
    Soy Extremeño, y expongo muy claro que antes un viñedo se criaba año tras año con lo que llovìa sin problemas; cosa que hoy no ocurre. Año tras año vamos dando por «normal» que ya no hiele tanto, que no llueva días seguidos, que los arroyos ya no corran durante todo el año…, y lo tenemos en las narices y no lo vemos!!?!!
    No sé hacia dónde vamos con este cambio climatico o lo que sea, pero no nos va a venor bien! abrir los ojos!!

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